| Crónica: Tricky@Sala Heineken | Array Imprimir Array |
| Escrito por supermanue | |||
| Miércoles, 25 de Mayo de 2011 22:31 | |||
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El pasado 4 de mayo Tricky, el padre del trip hop, tuvo a bien visitar nuestro país para dar un concierto en Madrid. Y la verdad es que no tengo muy claro si lo dio o no, aunque a mi personalmente me encantó lo que vi. En un principio había escrito una crónica sesuda y detallista utilizando expresiones como “dinámica del concierto” y “arriesgada ecualización”. La verdad es que era un duermevacas, así que la he borrado entera y he escrito lo que sigue: dos folios y pico de detalles absurdos y chistes malos. Es muy posible que no te guste, así que no te sientas obligado en absoluto a leertela entera sólo porque ya hayas empezado. Y dice así: Con una sala Heineken aproximadamente a 3/4 de su capacidad -y es que un miércoles con entradas a 33 euros es una apuesta arriesgada, incluso tratandose de Tricky- el concierto empezó con puntualidad inglesa, sólo 10 minutos más tarde de la hora anunciada. El line-up que acompañaba al de Bristol estaba compuesto por bajista, cantante, batera y teclista. Mención especial merece la diferencia entre la cantante y la bajista: mientras la primera era todo sensualidad y provocación enfundada en un vestido negro ceñido, la segunda parecía recién salida de una graduación en un instituto americano en 1957 con una encantadora melenita y unos mofletes que pedían a gritos un pellizco de abuela. Y sin embargo la cantante era suave y armoniosa, mientras que la bajista sacaba de su instrumento las líneas distorsionadas y oscuras que se esperan en un concierto del autor de Maxinquaye. ¿La lección de hoy? Nunca te fíes de las apariencias de una mujer.
Dejando de lado mis consideraciones personales sobre mofletes y dando un toque profesional a la crónica, quizá debería haber empezado todo con un “tras subir su banda al escenario e interpretar los primeros compases de Street Dreams, Adrian Nichola Matthes Thaws se dedicó a observarlos durante unos minutos como un miembro más del público mientras fumaba tranquilamente lo que parecía, humeaba y olía como un cigarrillo de marihuana”. Pues nada, aquí lo tenéis, el principio que no llegó a nacer. Quizá la palabra que mejor describa los primeros minutos de concierto es “contundente”. Sin apenas cantar, con un baile tranquilo que más puede considerarse deambular por el escenario que una coreorafía propiamente dicha, Tricky se dedico a calentar el ambiente y meter al público en faena. Fumando, susurrando, dándose golpes con el micro en el pecho -lo que combinado con delays sonaba como los pesados latidos de un corazón partido- poco a poco fue creando una atmósfera íntima donde desarrollar su actuación. Y cuando por fin lo consideró conveniente, el primer gran tema del concierto fue un “angels with dirty faces” que cantó su cantante (por eso se llama cantante, porque canta). Teniendo en cuenta que la original está interpretada por Martina Topley Bird, esta chica lo hizo todo lo bien que es posible sin pretender imitar el original al 100%, lo que para mi fue sin duda un acierto. Y creo que para el resto del público también, ya que la gente pareció disfrutarla bastante. Intercalado con temas de su nuevo disco, Mixed Race, los buenos viejos tiempos tuvieron otro homenaje de la mano de “Pumkin”, de nuevo interpretado por nuestra cantante favorita aunque esta vez en lugar de Alison Goldfrapp. Y de nuevo la interpretó más que dignamiente. Quizá por eso el más importante autor de la historia del trip-hop la eligió para su gira, imagino.
Tal que por estas alturas del concierto hubo un momento bastante curioso y que tengo ganas de contar . La cosa es que hasta este punto Tricky se había dedicado en gran parte del concierto a hacer, como dicen en la mondosonoro, “de animador de si mismo”, esto es, a bailar, moverse y pasearse por el escenario mientras su banda toca y la chica canta. Aparentemente esto le debió parecer poco, ya que decidió invitar al público a subir al escenario y se montó la de God is Christ. La peña bailando, haciendose fotos con él, abrazandose, riendo... lo que viene siendo un fiestón entretenidisimo, vaya. El único que no se lo debió pasar bien era el segurata de la sala, que en una esquina del escenario estaba sudando de la tensión por el caos que un negro flaco y descamisado le había creado en menos de un minuto. Pudo liberar esa tensión cómodamente cuando acabó la canción y por fin pudo bajar al público de vuelta a la pista, aunque he de decir que lo hizo con una delicadeza exquisita para un tío cuyo hobbie es levantar donuts de hierro mirándose a un espejo. De los buenos viejos tiempos también pudimos oir un “try my way” bastante contudente, buen contrapunto al “UK Jamaican” que le siguió. Bueno y más canciones así como cantadas, y eso. Momento cumbre de la noche, para mi, “Really Real”. Tricky con los ojos en blanco, moviendo la cabeza hipnotizado, lengua fuera de la boca, cable del micro a punto de ahogarle en varias ocasiones, completamente ido. Bajista con su precioso vestido y su preciosa melenita de niña buena sin mover un solo músculo del cuerpo (más de los necesarios para tocar, se entiende) mirándole como si fuera la cosa más normal del mundo, sin inmutarse en lo más mínimo. Ganarse la vida acompañando de gira a un tío cubierto de tatuajes que simula un estado de trance en cada concierto tiene que dejarte inmunizado ante casi todo lo raro del mundo, imagino. Muerto por dentro lo definiría alguno que no sepa del proverbial sentido del no-baile de las mejores bajistas. Al parecer los tres cuartos de hora invertidos hasta el momento parecieron suficientes al de Bristol, supongo que por haber entendido al revés el cambio de euro-libra y no darse cuenta de que 33 euros son un montón enorme de dinero. El público tuvo claro este aspecto y le dedicó una pitada antológica cuando su alteza se retiró a sus aposentos, viendose obligado a volver y deleitarle con un poco más de su baile y la música de la banda que le acompaña.
Y llegó La Madre de Todos Los Bises. Se suben al escenario de nuevo, esta vez con Tricky llevando una camiseta y un mini de cerveza cortesía de la sala Heineken (ojo al chiste, no se ven así todos los días). La banda empieza a tocar y él les mira. Sigue mirando. Mira un poco más. Baila. Sigue bailando. Baila un poco más. Y se cansa de bailar solo, así que vuelve a llenar el escenario de gente. Se hacen fotos, abrazos, gritos, saltos, y todas esas cosas que hace la gente cuando comparte escenario con su ídolo. total que Tricky se cansa, así que se agacha y se escabulle entre la gente, quedando el escenario con 30-40 personas y él mirándolo desde una esquina. De ahí baja, aparta al segurata y se pasea por la pista donde le espera otro baño de multitudes. La gente se hace más fotos, LivinLasVegas le toca la cabeza, le piden autógrafosy demás. Y sorprendentemente para alguien de su talla no se cansa nunca, sino que continua haciéndolo durante los 15 minutos que su banda sigue tocando sin él. Y por lo que leí en una crónica de la competencia siguió así durante más de una hora, hasta que todo el mundo quedó satisfecho. Un detallazo por su parte y la mejor manera de hacer que tus fans se lleven un buen recuerdo de tu vista por Madrid. Y aquí enlazo con la primera línea de la crónica: no tengo muy claro que esto fuera un concierto de Tricky. O sea, hubo una banda que tocó canciones de Tricky, estaba Tricky en el escenario, y un par de veces cantó algo. Yo vengo del mundo del rap y estoy acostumbrado a que un MC tenga el máximo protagonismo, por lo que algo como esto me deja un poco descolocado. ¿Dónde está el límite? No tengo una respuesta clara para eso así que espero sembrar la semilla de la duda en vuestros corazoncitos.
Por mi parte, nada más que añadir. Bueno sí, una cosa. Mi cámara tuvo un problema con los objetivos (que no os intersa asi que no os contaré) por lo que mis fotos no valen nada. Las que acompañan el artículo las he sacado del flickr de Selector Marx http://www.flickr.com/photos/selectormarx/ y son mejores de lo que yo conseguiré nunca. No sé cómo va el rollo de las licencias o si es ilegal que las ponga aquí, por lo que si hay cualquier problema el autor puede contactar con nostros. Eso sí, espero que no lo haga, porque fotazos como estas no abundan en ttablist.com , me temo.
Un abrazo, y sed felices.
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Crónica: Tricky@Sala Heineken


Comentarios
muy wena la cronica!
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